El Complejo Fronterizo Santa Rosa es la principal puerta terrestre entre Perú y Chile, transitada a diario por miles de turistas, familias y comerciantes. Pero entre el bullicio, los pasaportes y las maletas, a veces viaja un pasajero silencioso e ilegal: el dinero sucio. Para cortarle el paso a las mafias que operan en el sur, las autoridades han decidido poner un freno en seco.

Este 6 de octubre de 2026, el paso fronterizo amaneció con un cerco inusual. La Fiscalía Especializada en Delitos de Lavado de Activos de Tacna desplegó un operativo diseñado no para buscar el clásico contrabando de mercancías, sino para rastrear billetes de dudosa procedencia que intentan burlar el sistema financiero.
Maletas abiertas y cuentas claras
Bajo la dirección del fiscal provincial Luis Enrique Sotomayor Saavedra, la orden fue clara: revisar al milímetro. La estrategia consiste en detener el tránsito habitual e inspeccionar los bolsos, billeteras y equipajes de los viajeros para comprobar un detalle clave.
Las autoridades verifican que los montos de dinero en efectivo que las personas llevan físicamente consigo concuerden, sin margen de error, con las cifras que anotaron en sus declaraciones juradas al momento de ingresar o salir del país. Si los números no cuadran, se encienden las alarmas de un posible delito financiero.
Para lograr este nivel de precisión sin paralizar la frontera, el Ministerio Público armó un bloque de intervención con especialistas de tres frentes:
- Policía Nacional del Perú (PNP): A cargo de la seguridad del perímetro y las inspecciones físicas directas.
- Oficiales de SUNAT (Aduanas): Expertos en el control del flujo de divisas y revisión de los documentos tributarios.
- UIF-Perú (Superintendencia de Banca y Seguros): Analistas que detectan perfiles de riesgo y movimientos sospechosos de dinero en tiempo real.
El objetivo: asfixiar las finanzas del crimen organizado
No es un secreto que organizaciones vinculadas a la minería ilegal, la trata de personas o el narcotráfico utilizan a los llamados «burriers financieros» —personas que cruzan fronteras con fajos de billetes escondidos— para lavar las ganancias de sus negocios ilícitos.
Con estos operativos sorpresa, que han sido bautizados como ejercicios de «Control Intensificado», la Fiscalía busca enviar un mensaje contundente. La meta final no es incomodar al turista, sino rastrear e incautar el financiamiento de las mafias en las zonas limítrofes antes de que ese dinero logre blanquearse en la economía formal de Perú o Chile.









